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Una empresa privada decide quién accede al modelo de IA más potente

Ha llegado el momento de la IA que más temía.

Anthropic ha anunciado que no pondrá su modelo Mythos Preview a disposición del público. Al parecer, es demasiado potente.

Encontró agujeros de seguridad de hace 27 años en un sistema operativo que hace funcionar cortafuegos e infraestructuras críticas.

Encontró vectores de ataque en el kernel de Linux y en FFmpeg, el codificador de vídeo integrado en casi todo el software que usas.

Vulnerabilidades que sobrevivieron a décadas de revisión humana y a millones de pruebas automatizadas.

Piénsalo un momento.

Si tienes un modelo de IA capaz de colarse en los sistemas operativos de los que depende toda nuestra infraestructura, ¿qué haces?

¿Dárselo a todo el mundo? En malas manos, sería un desastre global.

Por eso Anthropic solo se lo ha dado a un grupo selecto de «buenos»:Amazon Web Services, Apple, Broadcom, Cisco, CrowdStrike, Google, JPMorganChase, la Linux Foundation, Microsoft, NVIDIA y Palo Alto Networks.

Pero hay miles de organizaciones en todo el mundo cuya razón de ser depende de la seguridad informática, y no están en la lista.

El problema de fondo es otro: el open source acabará equilibrando las cosas en lo técnico. Ya se están desarrollando modelos igual de potentes.

Pero operar un modelo de este nivel exige una cantidad enorme de compute.

Así que, aunque exista un modelo abierto igual de potente, solo las organizaciones con mucho capital podrán permitirse usarlo de forma intensiva.

La IA ha dejado de ser solo una herramienta útil. Ahora puede alterar el equilibrio de poder entre países, sectores y personas.

Y ahora mismo, una empresa privada decide quién puede usarla.

Cada vez me atrae más la idea de una granja autosuficiente con gallinas, unas cuantas cabras, 2 burros y permacultura.

Y resulta que no es broma: a un burro no se le puede hackear.

Pero para quienes seguís funcionando con servidores:

Lo más interesante de esta lista de «buenos» es que nunca estuvo en vuestra mano cuestionarla.