El Digital Omnibus de la UE es una excursión con regalo para las Big Tech
La UE quiere regalar ahora a las Big Tech una subvención de miles de millones de euros. Y te lo vende como «reducción de burocracia».
Mis abuelos eran muy de viajar en autobús. A menudo se subían al «ómnibus» para una Kaffeefahrt, esas famosas excursiones para jubilados con café gratis.
Ya sabes cómo funciona: el viaje es barato. El café, gratis.
Pero en cuanto se cierran las puertas, salta la trampa. Te presionan para que compres una manta eléctrica carísima que nunca necesitaste.
Siempre odié esos autobuses.
Odiaba el timo. Pero odiaba todavía más el olor.
Ese aire viciado y rancio en el que solo rezas por no vomitar antes de bajarte.
El nuevo «Digital Omnibus» de la UE me provoca exactamente el mismo reflejo. Es una Kaffeefahrt digital.
El conductor de este autobús es el Informe Draghi.
Bruselas usa sus conclusiones para disfrazar esta excursión temeraria con un relato a todo volumen: «Europa está perdiendo la carrera global».
Es verdad. Europa está perdiendo.
Pero no por culpa del RGPD.
En la última década, los inversores estadounidenses metieron 471.000 millones de dólares en IA. Europa apenas llegó a 63.000 millones, más o menos el 13 % de su volumen.
La UE invierte en inteligencia artificial solo el 4 % de lo que gasta EE. UU.
Estamos perdiendo por una aversión al riesgo paralizante, en la que a los fundadores se les dice que «busquen un trabajo seguro» en lugar de crear el futuro.
Aun así, Bruselas usa este pánico como la excusa perfecta. Dicen que nuestros estándares de privacidad son el freno que nos retiene. Así que han decidido recortarlos.
Disimulan el olor del ómnibus con la «simplificación para pymes».
Prometen elevar hasta 750 empleados la exención de llevar registros. Eso quizá te ahorre unos pocos euros al año en costes administrativos.
Ese es el Wunderbaum, el ambientador barato.
Respira más hondo. Olerás lo podrido.
El acuerdo da por bueno el «interés legítimo» para entrenar IA.
Quieren dar a las Big Tech una licencia permanente para entrenar con tus datos públicos sin preguntarte. Ellos se llevan combustible gratis para sus modelos. Tú te llevas un premio de consolación: algo menos de papeleo.
Esta desregulación otorga una clara ventaja competitiva a los hyperscalers estadounidenses.Ya tienen los datos y la infraestructura. Al eliminar las barreras del consentimiento,
Bruselas reduce a cero, en la práctica, sus costes de captación de clientes y de cumplimiento.Mientras tanto, las pymes europeas, que no tienen el tamaño para rastrear toda la web, no ganan nada salvo un competidor más feroz.
Lo llaman Digital Omnibus. Yo lo llamo un billete solo de ida para cimentar la dependencia digital.
¿La solución? No te subas al autobús.
- Resistencia política: una desregulación que subvenciona a monopolios extranjeros no es «política de innovación». Es un suicidio económico. El acuerdo necesita un alto en seco.
- Soberanía inteligente: el control no exige desarrollar un modelo desde cero. Exige ser dueño de la infraestructura. Ejecutar motores open source en servidores que son legalmente tuyos garantiza que tu propiedad intelectual siga siendo tu activo.
No tenemos por qué conformarnos con el aire viciado de la dependencia.
Hagamos un viaje agradable hasta donde de verdad queremos llegar.
¿A ti este acuerdo te huele a «simplificación» o te huele a rendición?
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